
Si tuviéramos que pararnos a pensar qué hechos han marcado el 2011, como suele ocurrir entre los últimos y primeros días de cada nuevo año, sin duda las RRSS jugarían un papel protagonista, ya que no solo han sido partícipes de la Historia, sino que incluso están cambiando la forma de narrarla.
Ya en 2009 empezaba el auge de transmitir información directamente al mundo a través de las RRSS, con la Revolución Verde iraní, acontecida tras las elecciones presidenciales que hubo en el país en junio de aquel año, y que llegó a ser conocida en la red como la Revolución Twitter, ya que según el New York Times: "las RRSS cumplieron un papel libertador, cuando miles de manifestantes contestaron con Tweets a las balas de la policía".
Aunque ha tenido que llegar el año 2011, con acontecimientos como la primavera Árabe o el 15M, para que las RRSS hayan podido demostrar a los periodistas, ciudadanos de a pie e, incluso, a los mismos historiadores que se están convirtiendo en los libros de Historia del S. XXI, dejando constancia de la gran cantidad de información que pueden almacenar y difundir entre el conjunto de la población mundial.
Seguramente, recordaremos el año que se ha marchado por haber vivido en primera persona, en parte gracias a herramientas como Facebook y Twitter, la caída de grandes dictadores después de décadas en el poder, como fueron los casos de Ben Ali y Hosni Mubarak; o, también manifestaciones multitudinarias como las convocadas en la madrileña de Sol o en la egipcia de Tahrir. Aunque, además, gracias a los teléfonos móviles inteligentes y al nuevo periodismo ciudadano hemos sido conscientes, casi en directo, de las muertes de dos de los personajes más perseguidos en 2011: Muamar Gadafi y Bin Laden.
La forma de acceso y la recopilación de estos nuevos "documentos" históricos está cambiando, si los comparamos con los libros que teníamos en la escuela y que resumían en un tema cada Guerra Mundial. Además, actualmente, se multiplican las fuentes de información, convirtiéndonos cada uno en una propia, con capacidad de intermediar entre el hecho en sí y el público que quiere saber qué pasa. Ésa es precisamente la pregunta de los status de Facebook y Twitter.
Imaginemos qué más podríamos haber conocido de la Guerra Civil Española si hubiesen existido los medios sociales... ¿Qué tweets podríamos haber leído entonces?
Myriam Gómez Olalla
